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Kelly

la bolsa Kelly

Cada objeto tiene un nombre, en Hermès. Pero algunos bautismos son más originales que otros. Ese objeto que aún no llevaba el nombre Kelly ya existía desde hacía mucho tiempo cuando saltó a la fama.

En los años treinta, Robert Dumas creó un bolso de mano para mujer de estética rigurosa, que rompía con los códigos decorativos en boga de la época. A la princesa de Mónaco, que utilizaba el seudónimo Grace Kelly en el cine, le gustaba tanto este bolso que encargó una media docena en diferentes tonos. Pero un día de 1956, mientras bajaba del coche, el modelo que había elegido para su salida actuó como un escudo de piel contra los paparazzi que la acechaban, convirtiéndose así en el primer guardaespaldas de su hija, que nacería algunos meses más tarde, la futura princesa. La foto fue portada de la revista Life y dio la vuelta al mundo. Así fue como el bolso adoptó su nombre artístico. A partir de entonces, este modelo continuó su historia bajo el nombre de "Kelly" y enriqueció su colección con nuevas formas, nuevos tamaños, nuevos materiales y nuevos colores, bajo el impulso de Leïla Menchari, el hada de los escaparates y del Estudio de Creación de la Marroquinería. Kelly Lakis, Kelly Shoulder, Kelly Relax, Kelly Cut… tantas variantes fruto del excepcional savoir-faire de los artesanos de la marroquinería y de la locura creativa de la Maison.
Y dado que un Kelly es tan único como valioso, ya que hay que elegir muy bien el suyo, lo debe sentir, ver, tocar y dejarse asesorar por un experto vendedor: este bolso se encuentra a la venta únicamente en nuestras tiendas.